lunes, 20 de mayo de 2013

De pequeños cuando jugábamos con nuestros amigos reíamos, llorábamos y nos peleábamos,sin embargo cuando nos peleábamos con alguno nos reconciliábamos de inmediato y volvíamos a jugar de nuevo. Ahora que somos más mayores,cuando nos peleamos con alguno de nuestros amigos nos cuesta reconciliarnos y pasamos días,semanas,meses incluso años sin hablarnos. ¿Saben porque? Porque nuestro orgullo cuando somos pequeños no nos importa perderlo,lo que verdaderamente nos importa es disfrutar y jugar con nuestros amigos pero con el tiempo no queremos perder nuestro orgullo,porque nos puede más que todo lo que hemos vivido con ellos. No dejen que vuestro orgullo os pueda más que una amistad,a veces uno tiene
 que tragarselo y saber perdonar.

                                               

No hay comentarios:

Publicar un comentario